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El «fantasma» de los Estados

el laissez-faire también es una forma de «regulación» estatal, introducida y mantenida por medios legislativos y coercitivos. Es una política deliberada, consciente de sus propios fines, y no la expresión espontánea y automática de los hechos económicos. Consecuentemente, el liberalismo del laissez-faire es un programa político

Antonio Gramsci

El fantasma de los Estados

Veinte años atrás, después de la desintegración del bloque soviético y el fin de la Guerra Fría, desde la sociología y la ciencia política comenzó a hablarse del declive de los estados nacionales como las instituciones dominantes de nuestro tiempo. La capacidad de las empresas transnacionales y las corporaciones que las dirigen por imponer sus intereses, tanto en países desarrollados como subdesarrollados, fue entendida como el ascenso de estas organizaciones al sitio que, en otros momentos, ocuparon la iglesia, la monarquía, los partidos políticos o el Estado.

La primacía de los intereses del mercado sobre los asuntos públicos como la educación, la salud, el trabajo o la vivienda, por ejemplo, recuperó de los anaqueles las viejas tesis de la economía clásica de Adam Smith (1776) sobre el liberalismo económico. Esto es, la mínima intervención del Estado en la economía y el mercado debido a que, la naturaleza, hasta cierto punto egoísta del ser humano, alienta la riqueza y la innovación tecnológica que la crea; permitir, entonces, el laissez faire, laissez passer (dejar hacer, dejar pasar). Se habló, en tanto, de un neoliberalismo económico como la explicación más plausible en el declive de los Estados y el ascenso de las corporaciones.

Esta afirmación, por algún tiempo (léase la década de los 90 y los primeros años del siglo XXI), tuvo algo de verdad. Corporaciones como Monsanto, además de producir agroquímicos, expandía sus intereses en áreas como el tabaco, los alimentos procesados, ¡ah!, y las armas químicas que producen desde la Guerra de Vietnam. Además de la influencia económica, las corporaciones también construyen opinión pública e intereses políticos, instruyen a través de la televisión y otros medios masivos de comunicación las jóvenes mentes de los niños. En fin, por todos lados se apreciaba como las corporaciones comenzaban a suplir a los «fantasmas» de los Estados.

Muy pocas voces se pronunciaron en contra de esta quimera. Se les calificó de marxistas trasnochados, incapaces de superar sus ideas en torno al desarrollo histórico. El futuro se encontraba en la inversión y la libre empresa. En tanto, varios países comenzaron a «desengrosar» sus aparatos burocráticos y deshacerse de empresas paraestatales, así como dejaron de sostener, constitucionalmente, su predominio sobre la tierra, los hidrocarburos y, en general, todas aquellas áreas de los sectores productivos.

A partir de la crisis económica de 2008, que puso y sigue poniendo en entredicho la continuidad de la Comunidad Económica Europea o del liderazgo norteamericano como potencia mundial, los aparatos estatales, los Estados en toda la amplitud del término, han recuperado su papel hegemónico como reguladores de la vida política y social de sus respectivos países. Ha sido a través del monopolio de la violencia que esto es posible; después de todo, las reformas económicas, la disminución del gasto público y la renuncia de los gobiernos a garantizar las condiciones mínimas de trabajo, salud, educación, vivienda y seguridad a sus gobernados, ha desatado una serie de procesos de revueltas y movilizaciones sociales en varias partes del mundo. Desde Grecia, España, los Estados Unidos, México incluido, en los últimos años hemos apreciado un ciclo de protestas, con sus respectivas reivindicaciones, en resistencia a los nuevos procesos de acumulación de capital.

La renuncia, durante la década de los noventa, por parte de los Estados a participar de las actividades productivas se justificó en tesis desarrollistas y de generación de riqueza. En ello ocurrió una nueva división internacional del trabajo o, mejor dicho, una vuelta al modelo anterior a la Gran Guerra o Primera Guerra Mundial. En México, por ejemplo, hemos retornado al papel de productor de materias primas y consumidor de tecnologías, hoy en día se han acrecentado las concesiones de explotación minera en regiones que habían sido más o menos preservadas por comunidades locales, fundamentalmente indígenas. Por otra parte, los recursos del subsuelo, como el gas natural y el petróleo, lejos ser desplazados por otro tipo de combustibles, son cada vez más necesarios en los países ricos para preservar su estatus en el «concierto de las naciones».

Esta situación pone en evidencia los límites del desarrollo. Muy pocos países reciben los beneficios de la «sociedad de la información» mientras que otros, la mayoría, se limitan a ser meros consumidores marginales y participes en función del abaratamiento de su mano de obra, calificada o no, así como por sus recursos naturales y energéticos. No son las corporaciones las instituciones dominantes que lo ocasionan, son los Estados, a través de sus aparatos bélicos al exterior, y policiales represivos al interior, los que conducen esta vuelta a la supresión de garantías políticas y sociales.

En cuanto a la irrupción de otro tipo de fuerzas armadas, por decirlo de alguna manera ilegítimas como el narcotráfico, desde 1532 en El príncipe Nicolás Maquiavelo advirtió que los gobernantes, para preservar su poder, se valen de fuerzas regulares e irregulares. Las primeras son sus ejércitos disciplinados e instruidos para obedecer ordenes y participar en combate; las segundas están integradas por mercenarios, aquellos a quienes el honor o la lealtad les dicen muy poco y, por tanto, difíciles de controlar. En ese sentido, no es de extrañar que el narcotráfico, como ha ocurrido en distintos momentos, no sólo actúa en contra de las instituciones que limitan sus actividades, lo hacen también en contra de los mismos enemigos del Estado. Después de todo, sus intereses son compartidos.

A Nadie

Quiero que Nadie se sienta ofendido por lo que voy a decir. Nadie es responsable de lo que donde quiera indigna, ofende, asusta, llena de rabia. Como muchos, también temo. Por mí, por quienes amo, por quienes están cerca y lejos de mí; por quienes desaparecen sin que Nadie diga nada o se esfuerce por encontrar; por quienes son agraviados por la muerte de los suyos y Nadie les ofrezca el consuelo que brinda la justicia de saber que, por lo menos, su pérdida no quedará impune. El miedo es cabrón, paraliza y hace que nos esforcemos en callar, volver la mirada y tratar de seguir adelante, aunque ello signifique tragarse la rabia y la impotencia. Por eso quiero que Nadie se ofenda, porque callar no sirve.

Quizá a Nadie le importe muy poco lo que tenga que decirle. Pero eso poco me importa, porque lo sé. No ser escuchado es casi lo mismo que callar, lo mismo da si tu mensaje no llega a Nadie o si se prefiere reservarlo. La diferencia, no sutil, ni pequeña, es que el mensaje será escuchado por quien, como tú, como nosotros, sienta lo mismo o también deseé contar o escuchar algo distinto a lo que a diario narra o se le dice.

Entonces, se dirá, Nadie seguirá haciendo lo que hasta ahora: Nada. Porque Nadie es responsable y los responsables eluden, ocultan, ignoran. Entonces, hay que nombrarlo, porque Nadie tiene un rostro y habita en algún lugar, quizá en mí. ¿Qué hacer, pues? Ser valiente, me dirás. Pero Nadie quiere que lo seas, pues serlo conduce a ciertos lugares, algunos desconocidos, otros fríos como las morgues u otros francamente indeseables. Si es así, Nadie tiene razón. Pero tener razón no basta, hay que sentir, hay que creer, saberse digno, humano. Que Nadie sepa lo mucho que estas circunstancias hieren, pero que también sepa que estamos decididos a que no siga siendo así. Por eso es que quiero que Nadie se ofenda.

El ciclo de Ayotzinapa

No. No son vándalos ni inadaptados. Lo que ocurre en Chilpancingo, Guerrero, es un movimiento social. Como tal, sus recursos son limitados, pero el mayor y el más legítimo es la protesta. Si esta se extiende en otros sectores de la sociedad, entonces, estaremos ante un ciclo de protestas; si en el logran integrarse disitntas u opuestas realidades, entonces estaremos ante una revolución

Ayotzinapa

Homeless

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Treinta y cinco

Estoy por retirarme a dormir, me doy cuenta que hace casi tres semanas cumplí 35 años, pero antes quise compartirles estos sentimientos expresados en palabras. Vienen a mi momentos maravillosos, recuerdos muchos que no siempre tengo presentes pero que están ahí; algunos lejanos, otros aún frescos, pero todos ellos vivos, vitales como la amistad y el aprecio que siento por todos ustedes, como yo sé que muchos de ustedes lo sienten por mi.
Contrario a lo que siempre he intentado proyectar, nunca he tenido buena memoria, pero ello, quizá, no es una desventaja, tal vez sea una forma de recordar únicamente lo que debe ser, quizá lo más grande que nos ha sucedido en la vida, o que tiene algún significado profundo, lo que ha sido decisivo -para bien o para mal- en este complejo, contradictorio e inexplicable viaje que es la vida. De cualquier forma, ustedes son parte de ello y de eso estoy muy agradecido, con ustedes especialmente y conmigo por haber llegado a sus vidas. Con algunos de ustedes hace tiempo que no ha sido posible conversar directamente, apelo a esta comunicación para refrendar la amistad y sensibilidad al momento por el que sus historias personales transitan, sepan que cuentan en mi persona con un amigo, un hermano en el que pueden seguir depositando su confianza, de todo corazón lo ofrezco.

Por mi parte, me encuentro bien, en confianza les digo que siento un poco incertidumbre, ¡nunca nadie me habló de lo que sería llegar a este momento! Los primeros años de mi vida, por lo menos de los que tengo memoria, alguien me decía o me recordaba lo que debía hacer: “termina la escuela, elige una profesión, consigue un trabajo, forma una familia”. Estoy seguro de haber cumplido todo ello, no de la forma convencional en la que se me dijo que debía hacerlo, pero el viaje, aunque difícil, hasta el momento ha sido harto satisfactorio y edificante, tengo una profesión, he tenido trabajos y ustedes son mi familia.

Algunos de nuestros amigos han avanzado en el viaje y a ellos también dedico este mensaje, existimos en la medida que somos nombrados, que nuestra memoria es evocada y esa es una extraordinaria cualidad de nuestra condición humana, pese a los vicios y errores que nos caracterizan, conservamos la capacidad de conmovernos y crear, a través de la palabra y la memoria, a quienes han contribuido en nuestro camino.

Escribo esto con el propósito de seguir presente en sus vidas y decirles que ustedes siguen presente en la mía, que en verdad espero, pronto, volver a estrecharlos y decirles personalmente cuánto les agradezco.

Besos y abrazos para todos!!

Los nuevos viejos tiempos

Adversus populus 17

bukowski

I

Bajo ciertas circunstancias, la mayoría de la personas tendemos a pensar que todo tiempo pasado fue mejor. Añoramos nuestra niñez o la juventud, debatimos con otras personas sobre lo bueno que eran «los viejos buenos tiempos»; cuando, de alguna manera, nos encontramos en un momento de la historia en la que todo se recicla, sobre todo aquello que culturalmente consumimos. La fecha del calendario es distinta, pero nuestros dilemas son los mismos.

Vivimos inmersos en una constante repetición de lo ya dicho, de lo ya vivido, de lo ya experimentado. Las nuevas tecnologías, sin lugar a dudas, facilitan la comunicación, acortan las distancias, mejoran en muchos sentidos la vida cotidiana de quienes tenemos acceso a ellas. Sin embargo, ello no nos vuelve seres cognoscentes distintos, lo que las tecnologías transforman son la forma, no así el fondo; es decir las emociones. Piénselo, la última tendencia de la moda, la música y otras expresiones de la llamada cultura popular, abrevan o derivan de los catálogos o álbums discográficos de hace 20 ó 30 años y éstos, a su vez, de otros idénticos anteriores. La innovación, hoy en día, en el mejor de los casos no es otra cosa que la reinterpretación, en la mayoría burda repetición. En «el mundo visto desde la ventana de un 3er piso», el poeta Charles Bukowski (Andernach, Alemania, 1920-1994) lo expresa así: «[…] y yo estoy acá arriba en calzones con barba de tres días, bebiendo cerveza esperando a que ocurra algo literario o sinfónico; pero todos siguen dando vueltas […]» (Los poetas de la banda eriza, 2005).

II

Sobre este tema, el filósofo George Steiner (París, 1929) sugiere que durante el proceso de secularización del mundo occidental, se originó un vacío que afectó «al centro mismo de la existencia intelectual y moral de Occidente» (Ediciones Siruela, 2004). A partir de entonces, ha habido una serie de intentos por llenar ese vacío. Sostiene que los seres humanos, por lo menos aquellos que coexistimos bajo el esquema del mundo occidental, padecemos la nostalgia de un saber absoluto, de aquello que normaba y conducía «las percepciones esenciales de la justicia social, del sentido de la historia humana, de las relaciones entre la mente y el cuerpo, del lugar del conocimiento en nuestra conducta moral» (Ediciones Siruela, 2004). Es por ello, quizá, que el estado actual de las cosas ha sido incapaz de ofrecernos respuestas a los dilemas que, como individuos y como sociedad, cotidianamente afrontamos.

Si bien, las nuevas tecnologías ofrecen oportunidades y herramientas novedosas para el trabajo, la educación, el ocio y otros ámbitos de la actividad humana, la era digital no ha generado relaciones sociales que modifiquen sustancialmente la manera en la que entendemos nuestro papel en el mundo. Existe un orden global de tipo económico el cual genera serias y profundas desigualdades y, por esa misma característica, carece de un valor ético o moral globalmente aceptable.

III

Además de la moda o productos culturales en lo general, presenciamos la vuelta de valores, organizaciones e instituciones de todo tipo. El auge y la recuperación de espacios perdidos por parte de dos de las más importantes religiones de masas, como son el cristianismo o el Islam; valores ideológicos nacionalistas sustentados por varios movimientos sociales en Europa; la vuelta de organizaciones o Partidos Políticos como el caso del PRI en México, son muestra de cómo los valores que representaban adquieren relevancia ante el vacío que la llamada modernidad o la globalización generan. En su momento se creyó que la razón, la ciencia y las artes sustituirían el papel que los dogmas religiosos desempeñaban en la vida cotidiana de las personas; creíamos que por los horrores que les caracterizaron, no volveríamos a afrontar la xenofobia o el racismo; como también supusimos que luego de la transición política en México sucedería la democracia y, con ella, nuevas formas y organizaciones políticas. En cada caso, al parecer, estos supuestos no se cumplieron.

La vuelta de éstos valores, organizaciones, instituciones, creencias o productos culturales, ocurren, en buena medida, por la ausencia de nuevas expresiones que les suplan. Los dilemas que contemporáneamente afrontamos tienden ante el vacío, «[y] Y donde existe un vacío —nos dice George Steiner— surgen nuevas energías y realidades que sustituyen a las antiguas» (Ediciones Siruela, 2004). Agregaría que éstas no surgen solas, debemos inventarlas, dejar atrás la nostalgia de «los viejos buenos tiempos». Así, tal vez, podremos lograr algo literario o sinfónico.

Críticas, comentarios e invitaciones a beber cerveza a: v4l3nc14@gmail.com

Puedes leer esta columna en la edición digital e impresa del «Periódico AM» en su edición Lagos de Moreno del viernes 21 de marzo de 2014 [haz click en la imagen]

Puedes leer esta columna en la edición digital e impresa del «Periódico AM» en su edición Lagos de Moreno del viernes 21 de marzo de 2014 [haz click en la imagen]

Casa Serrano: El espacio de libertad para la ciencia y el arte que fue

Adversus populus (16)

Casaserrano

Para leer el artículo de Baudelio Lara haz click en la imagen

I

Si se dejan de lado las memorias y numeralias que, como el presente escrito, despiertan siempre ciertas suspicacias, el estado de Casa Serrano no ha suscitado muchas reflexiones, al menos no en su inminente cierre. Sin embargo, desde su apertura el 28 marzo de 2003, como un homenaje por parte de la Universidad de Guadalajara a la fundación de Lagos de Moreno, gracias a una constante programación de actividades académicas, científicas y culturales, de entonces a la fecha, este espacio logró posicionar al Centro Universitario de los Lagos y a Lagos de Moreno en el panorama científico y cultural de Jalisco y el país.

 II

La creación de la Red Universitaria de Jalisco, desde el año de 1994, constituye uno de los grandes logros de la Universidad de Guadalajara. Son innegables los beneficios que ha aportado a la sociedad jalisciense en su conjunto, el que la máxima casa de estudios en el estado ofrezca programas de pregrado y posgrado, junto con la infraestructura a su disposición, através de los seis centros temáticos de la Zona Metropolitana de Guadalajara, los, ahora, nueve centros regionales, el Sistema de Educación Media Superior y el Sistema de Universidad Virtual. Además de los beneficios académicos, la presencia universitaria en las regiones, contribuye al desarrollo de una sociedad del conocimiento extramuros, respaldada en una estrategia de extensión y divulgación; misma que, en el caso de Lagos de Moreno, se impulsaba desde la Casa Serrano.

El próximo mes de marzo, el espacio de libertad para la ciencia y el arte Casa Serrano, cumpliría once años. Digo cumpliría pues, al parecer, ha dejado de figurar en los planes de extensión del Centro Universitario de los Lagos; esto pese a que, insisto, el conocimiento, la transmisión de ese conocimiento, las expresiones artísticas y las expresiones de la cultura en general que durante más de diez años albergó la Casa Serrano, justifican su continuidad y respaldo institucional. Con el cierre de ese espacio, la Universidad de Guadalajara pierde un importante referente de divulgación en la región, muestra de sus logros como una red universitaria y, lamentablemente, pierde la ciudad de Lagos de Moreno.

III

No bastaría la página dedicada a esta colaboración para enumerar todas y cada una de las actividades que en Casa Serrano tuvieron lugar. Nombre usted las suyas. Baste mencionar algunas: Por igual, las salas de la vieja casa neoclásica fungieron como sedes, por mencionar algunas, de las representaciones diplomáticas de las embajadas de Israel, Irán o Bolivia, a través de sus embajadores David Dannon, Mohammad Hassan Ghadiri Abyaneh y Jorge Mansilla Torres respectivamente; como aulas para cátedras de Marcelino Cereijido, Rafael Ángel Barrio Paredes, Ruy Pérez Tamayo o José Antonio de la Peña; sus muros exhibieron obra de Vicente Rojo, Julín Contreras o la fotografía de José Hernández-Claire; en la música contó con una larga lista de géneros e intérpretes, los amplios programas de los miércoles de concierto de música clásica dan muestra de ello.

En lo personal, de capital importancia en la historia de la Casa Serrano, figura la sesión del Consejo de Rectores de la Universidad de Guadalajara, el 16 de febrero de 2009, en apoyo a la autonomía universitaria y solidaridad con las actividades artísticas y culturales que habían sido censuradas por una de las administraciones más cuestionable, por no decir corrupta, que ha tenido la ciudad de Lagos de Moreno. En aquella ocasión, la administración municipal de Francisco Rafael Torres Marmolejo, Paco Torres, había amagado con el cierre y clausura del espacio, así como «regular» la agenda de las actividades universitarias.

Ahora, algunos años después, lo que la censura y la intolerancia a las expresiones artísticas no lograron, ocurre por la indiferencia y la falta de reconocimiento a la trayectoria de un espacio que, vuelvo a insistir, rebasó el ámbito de lo regional, universitario y estatal, para proyectar a la Universidad de Guadalajara y a la ciudad de Lagos de Moreno, en el panorama de la ciencia y el arte en México.

Cualquier espacio que supla a la Casa Serrano es bienvenido; sin embargo, mejor sería preservarla, renovarla sí, pero no renunciar a los logros que éste recinto alcanzó y al posicionamiento que obtuvo en la agenda cultural y científica de la ciudad, en mi opinión, la principal afectada por su cierre.

IV

El miércoles 8 de octubre, en el marco del Festival Cultural Otoño en Lagos 2008, fue inaugurada la exposición «Los poderes de la Iguana. La medicina tradicional, psíquica y la herbolaria del istmo de Tehuantepec», de la pintora oaxaqueña Julín Contreras. Además de la obra plástica, la invitada se hizo acompañar por una curandera tehuana que ofreció limpias con ramas de árbol de pirul a los asistentes a la inauguración. Pese al escepticismo inicial, en pocos minutos el espacio reservado para ello se vio rebasado; después, ante el anuncio de que no había más limpias pues no había más pirul, en minutos, alguien irrumpió en la casa con una rama gigantesca de ese árbol. Las limpias debieron de seguir.

Al día siguiente, la ciudad despertaba con la noticia de que varios policías estatales habían sido masacrados a tiros en la gasolinera de estación San Pedro. La inseguridad y el miedo hicieron suponer la clausura de las actividades de aquella edición del Festival; sin embargo continuaron, desde la Casa Serrano se anunció que el arte y la cultura en las calles serían, por mucho, la mejor manera de afrontar, como institución, el miedo que produce el narcotráfico.

Críticas, comentarios y anécdotas a: v4l3nc14@gmail.com

Puedes leer esta columna en la edición digital e impresa del «Periódico AM» en su edición Lagos de Moreno del sábado 1º de marzo de 2014 [haz click en la imagen]

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