Contemplaciones contra el tedio

Para David «el Negro» Guerrero Lemus

In Memoriam

Raúl Valencia Ruiz

I

Se me sugirió que en la dedicatoria me abstuviera de utilizar el Lemus y lo dejara solo como “Para David «el Negro» Guerrero”; dije que no, que a diferencia de lo que muchos creían «el Negro» sí tenía madre.

II

Como las cosas humanas no sean eternas, yendo siempre en declinación de sus principios hasta llegar a su último fin, especialmente las vidas de los hombres, y como la de «el Negro» no tuviese privilegio del Cielo para detener el curso de la suya, llegó su fin y acabamiento cuando él menos lo pensaba; porque, o ya fuese de la melancolía que le causaba saberse finito, o por el resurgimiento de una enfermedad que se creía erradicada, de lo cuál ahora no creo nada, se le arraigó un mal, que le tuvo varias semanas en cama, en las cuales fue ordenando sus ideas y aceptando su condición humana. El siete de octubre de 2009 en sus «Contemplaciones contra el tedio» en El Informador, Diario Independiente escribió: Estoy pasando poco más de 30 días de inquietud. Todo debido a una situación de salud que, tal vez por incapacidad médica o mala fortuna para mí, se complicó al grado de que mi ánimo fue sacudido de manera muy fuerte, pero a la vez positiva. Nunca me ha quedado más que claro que «vida sólo hay una», y de que de nada sirve de que uno esté gozando de bonanza económica o que esté transitándose por días de jolgorio y celebración si no se está bien de salud.

III

Me contaron que hubo quién debió de ir una, dos, tres veces a la funeraria; contemplarte y tocar tu ataúd, para creer que realmente habías dejado de existir, que éstas no habían sido suficientes, mejor hubiera sido asistir diez veces más, para convencerse que efectivamente habías muerto, David. Dichosa edad y años dichosos aquellos a los que ahora evocamos, en donde nuestras preocupaciones mundanas poca atención brindaban a la muerte y mucho celebraban a la vida. Como tu acertadamente lo sabías, en palabras de Elías Nandino encontraste el mejor epitafio para tu sepulcro En la soledad obscura de los párpados cerrados de este pozo, están guardados los restos de mi figura. Es todo lo que perdura de mi carne enardecida que, por arder sin medida, expiró, y me dio la suerte de no morir de mi muerte, a mí me mató la vida.

IV

Dice el viejo y conocido refrán «la virtud en vida te hunde y cuando mueres te saca a flote», seguramente es así, pero sería ocioso hacer una disertación al respecto «si el río suena …». Comento esto debido a que es de sorprender la cantidad de personas que se dieron cita en Misión San José (nombre de la funeraria donde se le dió el último adiós al «Negro»); entre familiares (a David le sobreviven Frida, su esposa, Aldo, Raúl y Angelina, sus hijos, su madre y una hermana), amigos, excolaboradores radiofónicos, compañeros de trabajo, fans y uno que otro curioso. ¿Cuántos de nosotros, a estas alturas, hemos dicho «¡qué bueno era!»? ¿se acuerdan del Power Point?

Comentarios, quejas y reclamos por usurpación de columnas a: v4l3nc14@gmail.com.

Publicado en el periódico de difusión universitaria Rapsoda, noviembre de 2009

VII Congreso Nacional de Contracultura, noviembre de 2009.

 

Anuncios

3 comentarios en “Contemplaciones contra el tedio”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s