Valencia contra Valencia

—La mayoría de las veces olvido el sentido de este espacio, me esfuerzo en demasía por verter en él reflexiones muy sesudas o “pertinentes”. —¡Vaya pedantería! —Qué mejor sitio, si no el único, en el que me puedo permitir ser yo; con mis alegrías y mis tristezas, con mis logros y mis fracasos, convivir con…

El sucinto proceso de abstracción

Una vez que hube comenzado la redacción del apartado teórico en mi investigación, esbocé —con mucha dificultad— en enunciados algunas ideas, después nada. Permanecí frente al monitor durante varios minutos, quizá una hora, más no logré expresar de ningún modo, las ideas y conceptos de los que me valgo para sustentar mi trabajo. Revisé mis…

Palabras

I Vino un presentimiento, después se fue y tras de ir, no dejó nada. Mejor así   II llueve como si no hubiera después

1986

La cosa pasó en febrero. No hace mucho, tú estabas todavía chiquillo; pero nadie cuenta nada, como si les diera vergüenza o yo no sé qué. ¿Miedo? La verdad sí tenía miedo, pero tampoco quería pasar por collón, así le entré. Se veía venir, desde que las gentes de San Julián la habían ganado en el 79, llevando a don Ramón Pérez a presidente. Ese año, ese municipio fue el primero en la historia de todo el país donde mi Gallo se hacía gobierno, aunque municipal y chiquito pero era el comienzo; ya desde ese momento las gentes del gobierno, del PRI y los caciques se empezaron a inquietar porque donde fuera ganábamos simpatizantes y cada pueblo formaba sus comités, gentes de la pastoral diocesana y en particular de los cursillistas fueron colaboradores muy entusiastas. Era una chulada ver cómo la participación ciudadana crecía, y crecía a nuestro favor.

Fue una lástima, después de tanto batallar y hacer bien las cosas se dejaran perder como quien deja pasar la cosecha. Nosotros, el pueblo, estábamos dispuestos a todo, nomás era cosa de estar respaldados por los jefes y no nos sacan, pero ya ves “donde manda capitán…” Pero deja te sigo contando de aquello: junto con San Julián, Jalos también era pedemista, pero ahí no nos reconocieron el triunfo de Chuy Reynoso, impugnamos y se logró la anulación de la elección e instalaron un consejo municipal encabezado por Jesús Hermosillo. Pero no paro ahí. A la elección siguiente de nuevo nos jugaron chueco, pero los de Jalos sacaron la casta y mantuvieron por 18 días un plantón fuera de presidencia, hasta que los sacaron a empujones los antimotines. Al final pusieron a Salvador Soto y las demandas no fueron satisfechas, pero la cosa estaba hecha, ya sabemos. La defensa del voto se puede hacer, cosa que acá en Lagos hicimos en el 86.