Temacapulín y el arte de la resistencia

Adversus populus

Temaca resiste

I

Cuando la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) anunció en el año 2005 la edificación de una presa en Los Altos de Jalisco, y que esta obra implicaría la afectación y el desplazamiento de los habitantes de las comunidades de Temacapulín, Acasico y Palmarejo; probablemente, supuso que la población alteña recibiría esta decisión con beneplácito y que daría por zanjado el conflicto que ocasionó la primera intención de construir la presa en San Gaspar de los Reyes, una delegación del municipio de Jalostotitlán.

A diferencia de San Gaspar, Temacapulín, Acasico y Palmarejo contaban con una población relativamente menor, más dispersa e integrada en su mayoría por adultos mayores que, conjugado con otros factores, hicieron suponer que la resistencia a la realización de la obra sería menor o fácilmente acallada.

Sin embargo, ninguno de los directivos responsables de la presa como en su momento fueron el exdirector de la Comisión Estatal del Agua (CEA) César Coll Carabias o Raúl Iglesias Benítez, exdirector del organismo de la Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico de la CONAGUA, conocían todas las potencialidades que los pobladores de estas comunidades podían desplegar para la defensa de sus territorios, de su identidad y de su historia.

II

En la última década, la estrategia que han seguido los habitantes de Temacapulín ha sido pacífica y desde distintos frentes. Por una parte ha sido legal, pues en julio de 2014 varias resoluciones judiciales, entre las que se incluye un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), determinaron la suspensión de la obra.

El fallo a favor de los argumentos de los pobladores se sostiene por las irregularidades que ha seguido el proceso de la presa, que van desde las decisiones personales de algunos funcionarios públicos, como la del exgobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, que pretendía que la altura de la cortina de El Zapotillo pasara de los 80 a los 105 metros de altura.

Así mismo, la asignación de los contratos de obra y los recursos destinados para la compra de las propiedades en las comunidades afectadas, han tenido un uso discrecional que ha sido denunciado por parte del Comité Salvemos Temaca. Pues, en el año 2015, la Comisión Estatal del Agua de Jalisco asignó un total de 56 millones 431 mil pesos para la adquisición de 14 viviendas en este poblado. La Unidad de Transparencia de esa dependencia confirma que el Estado, utilizando recursos federales, pagó en promedio cuatro millones 30 mil 785 pesos por cada casa adquirida el año pasado (El Informador, 03/05/2016).

III

Por otra parte, el Comité Salvemos Temaca, que dirige Gabriel Espinoza Íñiguez, ha establecido redes de colaboración y solidaridad con otras organizaciones y comunidades en situaciones similares a las de Temaca. De acuerdo al testimonio de sus habitantes, estas organizaciones han apoyado de manera decisiva la causa a su favor y su labor ha contribuido para que la opinión pública cuente con una versión informada de lo que ocurre entorno a El Zapotillo, así como promover actividades para la recaudación de fondos como lo son la Feria del Chile y la Carrera de los Remedios.

Para este 2016, la Feria del Chile y la Carrera de los Remedios se llevaron a cabo los días 27 y 28 de agosto. Para su realización, los habitantes de Temaca contaron con el apoyo de la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra.

IV

El cultivo del chile de árbol y la producción de salsas caceras derivadas de esta variedad del chile, han sido fuente de recursos y de identidad para la comunidad. En este sentido, podemos decir que la población de Temacapulín se ha visto en la necesidad de hacer una mirada introspectiva y encontrar aquello que les vincula les distingue respecto de otras poblaciones. Pese a que la amenaza de ser desplazados continúa, lo cierto es que los habitantes de Temacapulín han hecho de su lucha un arte, el arte de la resistencia.

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Sinarcópolis

Adversus populus

Archivo UNS –RVR

I

El canon popular sugiere que lo que se ve no se pregunta. Pero no todo lo que se nos presenta como obvio o evidente debe pasar desapercibido ni, mucho menos, evita que nos formulemos ciertas consideraciones sobre los hechos que dan forma a lo cotidiano. Esto me parece particularmente válido si contemplamos que, desde hace varios años, el intercambio (si es que se le puede llamar así) entre las ciudades de Lagos de Moreno, Jalisco, y León de los Aldama, Guanajuato, está dando origen a la cristalización de un espacio o, por decirlo en términos metafísicos, a un «ente» que no había existido antes. A esa creación es a la que me refiero como «Sinarcópolis».

El origen de la palabra no es remoto, surge en el contexto de la lucha política que, en la década de los años treinta del siglo XX en México, llevó a los católicos inconformes con los arreglos entre la Iglesia católica y el Estado mexicano (para poner fin a la guerra que conocemos como la cristiada) a fundar la Unión Nacional Sinarquista (UNS). Dado que la UNS surge en la ciudad de León, Guanajuato, el 23 de mayo de 1937 (día de la Santísima Trinidad) y fue ahí donde contó con su mayor y más aguerrido número de militantes, los miembros de esa organización contrarrevolucionaria se referían a aquella ciudad como Sinarcópolis.

II

Sin entrar en detalles sólo diré que sinarquismo significa «con orden o con autoridad». Sus críticos y adversarios, entre quienes destaca Vicente Lombardo Toledano, la denunciaron como una organización fascista en México. No obstante que otro observador de la época como Nemesio García Naranjo, en 1946 se refería al sinarquismo como una ideología netamente mexicana:

«El sinarquismo no fue traído del exterior: nació en el Bajío que es la comarca más mexicana de México. Sus fundadores no eran gente conocida, ni rica, ni de gran prestigio intelectual. El grupo empezó a crecer, no obstante de que se procuró aplastarlo con el mote de “reaccionario.” A pesar de la hostilidad oficial, siguió progresando hasta causarle inquietudes al gobierno. Este lo declaró ilegal y ordenó su disolución; pero la condenación resultó inútil: el sinarquismo continuó moviéndose con vitalidad siempre mayor».

Cabe señalar que «el fin último» del sinarquismo sí era derrocar al régimen revolucionario e instaurar, en cambio, un orden social cristiano.

Como antecedente, la existencia de una ciudad conocida como Sinarcópolis sólo corresponde al ámbito de la «política-ficción». Acaso una quimera por la que los militantes sinarquistas asimilaron el declive del movimiento y la institucionalización de la Revolución mexicana que aborrecían.

No es mi propósito abonar al imaginario sinarquista, que aún existe, como tampoco sugiero un descabellado cambio en las nomenclaturas de Lagos de Moreno y León de los Aldama. La existencia real, jurídica, geográfica, comercial y administrativa de estas dos ciudades no es el objeto al que me refiero, aunque el fenómeno al que aludo puede llegar a transformar dichos ámbitos. Hablo del proceso de integración que están experimentando y que pareciera ser una obviedad para gobernados y gobernantes en ambas ciudades.

III

El empleo del término Sinarcópolis me parece adecuado debido a que, al igual que en el Bajío guanajuatense, en los Altos de Jalisco el sinarquismo también logró una amplia y favorable recepción por parte de sus habitantes. Desde luego, ya en otro tiempo hubo alguna intención por conformar una entidad política a partir de la integración de estos espacios, pero fue el sinarquismo el primero que tuvo lugar bajo el sistema político actual.

Es muy probable que no exista en alguna otra parte del país un empleo tan exacerbado de símbolos religiosos como en Los Altos de Jalisco y el Bajío guanajuatense, con el propósito de recrear un imaginario colectivo tan vehementemente conservador. Además, todo ese simbolismo abona a la preservación de uno de los factores de poder en México, como lo es la Iglesia católica y las élites que la respaldan. Con la integración de estas regiones, a partir del crecimiento urbano de León que ha ocasionado el corredor industrial, Sinarcópolis habrá de dar cabida al surgimiento de un nuevo espacio de poder político, con nuevas élites económicas y nuevas dinámicas de relaciones sociales, pero subjetivamente orientadas por una visión religiosa, algo así como el orden social sinarquista.

IV

Por otra parte, cuando cuestionamos el empleo del término «intercambio» para referirnos a la dinámica que entre Lagos y León está ocurriendo, lo hacemos desde la evidente desigualdad que subyace en esa relación. Buena parte de los recursos naturales, como lo son los bancos de arena o las aguas del río Verde que serán captadas por la presa El Zapotillo por la que se pretende inundar a Temacapulín, son sólo una muestra de que Sinarcópolis dista, por mucho, de ser una entidad distinta a las urbes que ya existen en el país. Los Altos Norte de Jalisco se han convertido en depositarios de muchos de los desechos que produce León, una de las cinco ciudades más contaminadas de México según la Organización Mundial de la Salud.

El establecimiento de fraccionamientos y zonas residenciales en los límites entre Lagos y León también dan cuenta de la desigualdad en su relación. Con la autorización de esos asentamientos, que han sido una necesidad impuesta por la metrópoli guanajuatense, Lagos de Moreno, como administración pública, adquiere compromisos para los que su infraestructura administrativa no está preparada. Dichos compromisos van desde el alumbrado público, la recolección y manejo de residuos domésticos, el agua potable y el alcantarillado, la seguridad pública, etcétera, que, de por sí, son prestaciones que varias delegaciones como Betulia o Los Azulitos en el norte del municipio reciben, si es que reciben, de manera defectuosa.

«Lo más bonito de Lagos es León», me dice sin pensarlo dos veces un comerciante en Lagos de Moreno. En su lógica tiene razón. Buena parte de los bienes de consumo que se producen en Lagos tienen como destino la ciudad de León. Pero esto también ocurre en sentido inverso, puesto que muchos de los servicios que proporciona aquella ciudad guanajuatense son consumidos por mis paisano en Lagos.

Quienes habitamos y, de cierta manera, nos beneficiamos de la dinámica entre Lagos y León, obviamos la naturaleza de esa relación. Cuando debiéramos cuestionarnos sus alcances, las implicaciones y los riesgos que conllevan. Los costos socioambientales por el surgimiento de una megalópolis, a la que aquí me he estado refiriendo como Sinarcópolis, son demasiado altos para una región en la que los recursos no abundan. Desde luego, la integración es un hecho y está ocurriendo, lo que no se ve, por ninguna parte, es la implementación de un plan o un proyecto que evite la depredación de los recursos y la corrupción que ello implica.

V

Además, al igual que el poeta Javier Sicilia, opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, detener la guerra, liberar a José Manuel Mireles, a sus autodefensas y a todos los presos políticos, hacer justicia a las víctimas de la violencia, juzgar a gobernadores y funcionarios criminales, boicotear las elecciones, detener la construcción de la presa El Zapotillo, devolverle su programa a Carmen Aristegui y exhumar e identificar los cuerpos de las fosas de Tetelcingo.

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1986

La cosa pasó en febrero. No hace mucho, tú estabas todavía chiquillo; pero nadie cuenta nada, como si les diera vergüenza o yo no sé qué. ¿Miedo? La verdad sí tenía miedo, pero tampoco quería pasar por collón, así le entré. Se veía venir, desde que las gentes de San Julián la habían ganado en el 79, llevando a don Ramón Pérez a presidente. Ese año, ese municipio fue el primero en la historia de todo el país donde mi Gallo se hacía gobierno, aunque municipal y chiquito pero era el comienzo; ya desde ese momento las gentes del gobierno, del PRI y los caciques se empezaron a inquietar porque donde fuera ganábamos simpatizantes y cada pueblo formaba sus comités, gentes de la pastoral diocesana y en particular de los cursillistas fueron colaboradores muy entusiastas. Era una chulada ver cómo la participación ciudadana crecía, y crecía a nuestro favor.

Fue una lástima, después de tanto batallar y hacer bien las cosas se dejaran perder como quien deja pasar la cosecha. Nosotros, el pueblo, estábamos dispuestos a todo, nomás era cosa de estar respaldados por los jefes y no nos sacan, pero ya ves “donde manda capitán…” Pero deja te sigo contando de aquello: junto con San Julián, Jalos también era pedemista, pero ahí no nos reconocieron el triunfo de Chuy Reynoso, impugnamos y se logró la anulación de la elección e instalaron un consejo municipal encabezado por Jesús Hermosillo. Pero no paro ahí. A la elección siguiente de nuevo nos jugaron chueco, pero los de Jalos sacaron la casta y mantuvieron por 18 días un plantón fuera de presidencia, hasta que los sacaron a empujones los antimotines. Al final pusieron a Salvador Soto y las demandas no fueron satisfechas, pero la cosa estaba hecha, ya sabemos. La defensa del voto se puede hacer, cosa que acá en Lagos hicimos en el 86.

Tu abuela en paz descanse, era pedemista de hueso colorado, lo cual significó muchos problemas con tu padre y con tu madre ya que ellos como burócratas estatales, favorecían al PRI. Así muchas familias: los que eran del gallo, los que eran del PRI, los que no eran de uno u otro pero agarraban partido “que si sí o si no el fraude”, que “bola de mitoteros;” puras de esas. ¡Ah! y los del PAN que esos mejor se hacían patos, pero ya vez lo que dicen: hay quienes corretean la liebre y hay quienes sin correr la alcanzan. Me acuerdo bien de una kermés a la orilla del río, donde se tomó la foto con Víctor, cuando él era presidente, entonces las cosas eran muy tranquilas, las gentes muy contentas, los cambios se notaban, no como ahora, me acuerdo que en esa ocasión tu abuela dijo “desde que Víctor es presidente no ha dejado de llover.” Y haciendo honor a la verdad, ese temporal fue muy bueno.

En la Chona, San Juan, Jalos, San Julian, aquí en Lagos, el partido agarró mucha fuerza y como te digo ya no nos íbamos a dejar, el gobierno era muy a nuestro modo, lástima que en unas y otras poblaciones las cosas se dieron de maneras diferentes pero, ¿qué se le va a hacer? El gobierno para eso está, para hacernos batallar, ¿te imaginas? ¿Qué pasaría si de repente el gobierno muy amigo de todos? A la gente se le olvidaría y entonces si, pierden todo su poder, porque harían lo que tienen que hacer y no lo que les andan diciendo las gentes que les prestan dinero para estar donde están. Impuestos, multas, permisos, filas, papeles, todo eso era menos, la gente aceptaba con gusto esas mortificaciones diarias. Pero no, eso no debe hacerse así; por eso nos quebraron, por eso el fraude, por eso la negociación, ellos no podían darnos gusto porque si lo hacían con nosotros habrían de hacerlo con todo el país y mucho de él estaba muy a disgusto del PRI. Yo todavía guardo la placa que hicieron con la inscripción: “Demócrata ten presente el 19 de febrero de 1986” con el emblema del partido al centro, y al reverso dice: “Por tu familia por Lagos por Dios y por la Patria unámonos más”. Es un bonito recuerdo, pero nada más eso: un recuerdo. Cuando todo pasó, andaban diciendo que en realidad no teníamos tanta fuerza como creíamos tenerla; que si ganamos en el 82 fue porque los del PRI estaban divididos, Esparza Rojo los dividió y entonces, se pusieron a hacer proselitismo a nuestro favor y en el 85 rehechos nos la ganaron a la buena ¿te crees? ¿Y todo lo que paso después no fue nada? ¡Ardidos!

Finalmente el 19 de febrero lo que tanto se estaba temiendo sucedió: los antimotines y la policía preventiva del estado iniciaron acciones de desalojo del palacio municipal, lo cual ya lo habían intentado el 31 de diciembre cuando Tranquilino, como presidente interino, los despachó diciéndoles que él no los había solicitado, porque el ayuntamiento lo tomamos cuando aun era del gallito, para así, no dejar que esos no lo tomaran y se volviera mas difícil sacarlos. El 19 de febrero, entre las dos y las cinco de la madrugada se dieron combates entre pedemistas y policías; en los barrios del Guayabo, San Felipe, y el Refugio alargándose los guamasos hasta casi el medio día. Tu tío Juan salió muy golpeado y eso que nomás iba de pasadita, vez con lo tranquilo que es y yo si fui aunque tenía mucho miedo pero ya vez, no quería pasar por collón.

r4ul@sociologist.com