De las páginas de «Tres días y un cenicero»

Sentado a la orilla de la laguna pienso en las páginas de Tres días y un cenicero, de Juan José Arreola, en lo mucho que su obra me remite a lugares lejanos, que ya no existen y que, sin embargo, siempre vuelvo a ellos.

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[…] Aquí entre mazorcas y blandos juncos de tule, donde los indios tejen petates, amarran tapeistes y urden sillas frescas con armazón de palo blanco o pintado de azul celeste con flores rosas amarillas de cempasúchil, agria flor que huele a fermentos de vida y de muerte como tú… Aquí entre gallaretas, corvejones, sapos, ranas, cucarachas de agua y cucharones. Entre tepalcates, golondrinos y sambutidores pipiles. Bajo el vuelo rasante de agachonas y el rápido altísimo geométrico de zopilotillos vespéridos. Entre tuzas chatas y murciélagos agudos. Aquí te hallé última forma de soñar despierto. […]

Juan José Arreola —Tres días y un cenicero

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¿Quieres vivir deliciosamente?

Pero he aquí que llega Satanás, el eterno rebelde, el primer librepensador y el emancipador de los mundos. Avergüenza al hombre de su ignorancia de su obediencia animales; lo emancipa e imprime sobre su frente el sello de la libertad y de la humanidad, impulsándolo a desobedecer y a comer del fruto de la ciencia.

Dios y el Estado –Mijaíl Bakunin.

The Call of Cthulhu

 

The Thing cannot be described – there is no language for such abysms of shrieking and immemorial lunacy, such eldritch contradictions of all matter, force, and cosmic order. A mountain walked or stumbled.  If I say that my somewhat extravagant imagination yielded simultaneous pictures of an octopus, a dragon, and a human caricature, I shall not be unfaithful to the spirit of the thing. A pulpy, tentacled head surmounted a grotesque and scaly body with rudimentary wings; but it was the general outline of the whole which made it most shockingly frightful.

― H.P. Lovecraft, The Call of Cthulhu

The Raven

 

Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary,
Over many a quaint and curious volume of forgotten lore—
While I nodded, nearly napping, suddenly there came a tapping,
As of some one gently rapping, rapping at my chamber door.
«‛Tis some visiter,» I muttered, «tapping at my chamber door—
Only this and nothing more.»

Ah, distinctly I remember it was in the bleak December,
And each separate dying ember wrought its ghost upon the floor.
Eagerly I wished the morrow; —vainly I had sought to borrow
From my books surcease of sorrow—sorrow for the lost Leonore—.

And the silken sad uncertain rustling of each purple curtain
Thrilled me—filled me with fantastic terrors never felt before;
So that now, to still the beating of my heart, I stood repeating
«‛Tis some visiter entreating entrance at my chamber door—
Some late visiter entreating entrance at my chamber door;
This it is and nothing more.»

—here I opened wide the door»—
Darkness there and nothing more*.

* Works of Edgar Allan Poe, 1849

 

Animated introduction to Edgar Allan Poe’s ‘The Raven’. Narration by Christopher Lee (Edgar Allan Poe Projekt Visionen 2006). Music by Flying Lotus.

Una «quiet desperation»: Hugo Gutiérrez Vega

«Decía, con toda razón Gabriel Marcel: decirle a alguien yo te amo, significa: tú no debes morir. En un libro mío tengo un epígrafe de una canción cubana que dice: pensar que llegar a quererte es creer que la muerte se pudiera evitar. La canción se llama Total y la canta admirablemente Celio González. En eso se juntan el existencialista francés y el compositor cubano. Aquí entre nos, me parece más feliz la frase del cubano.

Lo que realmente duele es la muerte de los otros. La muerte particular se viene, no queda otra más que como decía Thoreau, una quiet desperation, una desesperación sin drama, agachar la cabeza y que venga lo que venga»

Hugo Gutiérrez Vega, Cátedra Hugo Gutiérrez Vega, Guadalajara, Jal. Jueves 20 de febrero de 2014

El hechicero

«Las condiciones de producción y de cambio de la burguesía, el régimen burgués de la propiedad, la moderna sociedad burguesa, que ha sabido hacer brotar como por encanto tan fabulosos medios de producción y de transporte, recuerda al hechicero impotente para dominar los espíritus subterráneos que conjuró»

Karl Marx & Friedrich Engels, Manifiesto del Partido Comunista

«Die bürgerlichen Produktions- und Verkehrs-Verhältnisse, die bürgerlichen Eigenthums-Verhältnisse, die moderne bürgerliche Gesellschaft, die so gewaltige Produktions- und Verkehrsmittel hervorgezaubert hat, gleicht dem Hexenmeister, der die unterirdischen Gewalten nicht mehr zu beherrschen vermag, die er herauf beschwor»

Karl Marx & Friedrich Engels, Manifest der Kommunistischen Partei

«Modern bourgeois society with its relations of production, of exchange and property, a society that has conjured up such gigantic means of production and of exchange, is like the sorcerer, who is no longer able to control the powers of the nether world whom he has called up by his spell»

Karl Marx & Friedrich Engels, Manifesto of the Communist Party

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El peso de la soledad

 

El verdadero peso de la soledad se percibe cuando circulas entre una multitud y no encuentras a los tuyos. Observas rostros alegres o cavilosos, rostros duros, indescifrables, bellos rostros de muchachas que se han dibujado con lápiz labial una estrella roja en la frente, pero ninguno de aquellos rostros te dice nada, ninguno refleja o devuelve tu mirada estremecida, inquieta.

Gerardo de la Torre Muertes de Aurora

Muertes de Aurora

Diario de un loco

Hay quienes sostienen que la literatura tiene una gran influencia sobre la revolución. En cuánto a mí, lo dudo. La literatura es a fin de cuentas un producto del ocio que expresa la cultura de una nación
Lu Hsun

Diario de un LocoLlegó a mí de forma inesperada. Los estantes de la librería «Efraín Huerta» del Fondo de Cultura Económica en León de los Aldama, Guanajuato, lucían abarrotados y mostraban cierto desorden; supongo, derivado del inventario que los «libreros» realizaban. Libros iban y venían. Por mi parte, trataba de no estorbar y solicitaba información sólo de ser estrictamente necesario; al cabo, una librería íntima como esa, permite al visitante un vínculo directo con lo que busca y con lo que finalmente encuentra.

No buscaba nada. Por circunstancias —que no cabe señalar—, disponía del tiempo suficiente para ir al «Fondo», elegir un libro (o dos) y buscar un sitio dónde entregarme a la lectura. Mi primera selección fue una recomendación que, un par de días atrás, me había hecho un gran amigo: La obra de arte en la época de su reproductividad técnica de Walter Benjamin. Me sentí afortunado de dar con ese libro a un precio tan accesible; por lo regular, la obra del filosofo alemán no es —digamos— económica. Resolví que esa sería mi única adquisición. Anduve un rato más por la librería sin prestar demasiada atención a los libros, en parte por la laboriosa actividad del inventario y, principalmente, porque ahora, sólo me interesaba consumar algo de tiempo. Entonces, lo encontré.

Llamó mi atención ver la imagen de Sergio Pitol a manera de viñeta, con la leyenda: «Sergio Pitol Traductor». La monumental obra del escritor, se enriquece con la infinidad de textos que han llegado a nosotros gracias a su labor como traductor. Se trata de Diario de un loco, compuesto por tres cuentos: «Diario de un loco», «La verdadera historia de Ah Q» y «La lámpara eterna», escrito por el literato chino Lu Hsun.

En el prólogo Pitol señala: «Lu Hsun constituyó hacia la segunda y tercera décadas de este siglo una de las personalidades morales e intelectuales de mayor prestigio entre las combatidas fuerzas democráticas de China.» Su obra fue enarbolada como estandarte durante la Revolución Cultural, lo que posiblemente le ha significado lectores y quizá, también, le ha significado perderlos. Sobre ello, Pitol nos dice: «Su pensamiento político y su obra carecieron, por fortuna, de la linealidad ideológica que hoy se le atribuye».

Los personajes de Lu Hsun oscilan entre un pasado inerte y un futuro incierto. El pasado se ha derrumbado, la vieja moral ha dejado de ser válida, el futuro aún no se vislumbra; no se ha creado una nueva ética que sustituya los principios caducados. El presente se tiende en el vacío. El hombre es oprimido por sistemas en los que ha dejado de creer. El mundo entonces se convierte en una figuración de la locura.
En fin —dice Sergio Pitol—, leed a Lu Hsun…

Guasón y Figura con carne

En la película Batman de 1989, dirigida por Tim Burton, el Guasón irrumpe en el museo de Ciudad Gótica y destruye obras como Lección de anatomía de Rembrandt, El niño azul de Thomas Gainsborough, Ballerine alla barra de Edgar Degas, el retrato inconcluso que Gilbert Stuart realizaba para George Washington, entre otras.

Sin embargo, hay una que merece su compasión —dice:

«I kind of like this once. Leave it»

Se trata de Figura con carne, 1954 de Francis Bacon (1909/1992).

Personalmente, comparto la idea de la necesidad de un movimiento iconoclasta, capaz de cimbrar las buenas conciencias. ¿Quién será el desquiciado que lo haga y cuáles son sus valores?