¿Volver a dónde?

Adversus populus 21

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I

Quienes tenemos acceso a redes sociales; o bien, a los medios masivos de comunicación, en los últimos días hemos atestiguado cierta algarabía por los treinta años del estreno de la película «Volver al futuro» (21 de octubre de 1985). La atención se ha centrado en los avances tecnológicos, propios de la ciencia ficción, que la película proyectaba hacia la fecha actual: 21 de octubre de 2015.

Sin embargo ­–con todas las reservas y consideraciones que un ejercicio de esta índole conlleva–, al momento de su lanzamiento, la primer cinta de la trilogía guarda poca relación con la fecha actual del calendario y, en cambio, resulta altamente significativa, desde un punto de vista propagandístico, con el estado de cosas que en materia cultural y política acontecía en la década de los años ochenta del siglo XX. Esta cuestión, me parece, puede ser descrita a través de un breve pasaje de la novela de George Orwell, 1984 (Destino libro 1999) en el que el autor narra y describe el riesgo de los sistemas totalitarios regidos por un pensamiento y Partido único: «“Quien controla el pasado ­–decía la consigna del Partido– controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado.” Y aún así el pasado, a pesar de ser alterable por naturaleza, nunca había sido alterado. Lo que era cierto hoy lo había sido siempre y lo sería hasta el fin de la eternidad. Era muy sencillo. Lo único que se necesitaba era una interminable serie de victorias sobre tu propia memoria. Lo llamaban “control de la realidad” y, en neolengua, “doblepensar.”» Dicho esto, veamos por qué.

II

La trama de «Volver al futuro» es como sigue. Un científico de nombre Dr. Emmett Brown, alias «Doc», convierte un automóvil DeLorean en una máquina del tiempo que, al no contar con financiamiento alguno, recurre a un grupo de terroristas libios para que ellos le proporcionaran el combustible (plutonio) necesario para que la máquina funcione. Los terroristas, al percatarse de que han sido engañados por el «Doc» quien se había comprometido con ellos a convertir su plutonio en un arma nuclear, irrumpen en el lugar de prueba, que había sido exitosa, para asesinar al científico. En ese trance Marty McFly, un adolescente amigo del «Doc» que había acudido al lugar de prueba con el propósito de filmar el experimento, huye de los terroristas en el DeLorean y, en la persecución, alcanza la velocidad necesaria para el viaje en el tiempo y súbitamente se traslada a 1955. A partir de ahí, el protagonista se avoca a «volver al futuro», pero no sin antes advertir al «Doc» sobre el peligro que en 1985 le espera y modificar algunos acontecimientos en su historia familiar que, hay que decirlo, se trataba de una familia caracterizada por la mediocridad de la clase media estadounidense.

El desenlace, como es de esperarse, es el retorno exitoso al futuro (1985), evitar el asesinato del «Doc» y el cambio radical de su familia; la cual, por la serie de acontecimientos que Marty McFly alteró en el pasado, deja la mediocridad en la que se encontraba para erigirse como una familia profesional y económicamente exitosa.

III

Desde la historia, la ciencia política o la sociología, se ha establecido formalmente el fin de la Guerra fría a partir de la desintegración de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS). No obstante que ese proceso podría remontarse, justamente, al año de 1985 cuando Mijaíl Gorbachov asumió la Secretaría General del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). En aquel año, ya como secretario del PCUS, Gorbachov implementó una serie de reformas económicas que de manera general conocimos como la «Perestroika» o la «reconstrucción» económica de la URSS. La cual ya daba trazos de desintegrarse y convertirse en la mayor catástrofe ético-política del siglo XX. La administración del presidente norteamericano Ronald Reagan, sin ninguna duda, contempló ese escenario y a partir de entonces comenzó una escalada de acciones encaminadas a acelerar ese proceso y proclamar el triunfo del «mundo libre», liderado por los Estados Unidos.

Treinta años atrás, en la década de los cincuenta del siglo XX, el escenario era muy distinto. En 1955, año en el que Marty McFly regresa en el tiempo, tuvo lugar el Pacto de Varsovia, en el que los países de Europa del Este, junto con la URSS, establecían un frente común de defensa militar ante los países occidentales organizados en la OTAN. En ese mismo año, la URSS tomaba ventaja en la carrera armamentista con los Estados Unidos y, en general, buena parte del mundo abrazaba las ideas del marxismo-leninismo. Además, en 1955, para contrarrestar la creciente influencia del comunismo en la región, los Estados Unidos se lanzaron a la Guerra de Vietnam; la cual, se convertiría en una de las mayores derrotas militares en la historia del siglo XX y daría lugar a una serie de movimientos civiles en los Estados Unidos en desaprobación de la guerra. «Make love, not war», remember brothers and sisters?

Desde luego, nada de esto último aparece en la película o se insinúa siquiera. Es ahí donde irrumpe el aspecto propagandístico y subjetivo del filme: la idea de que el presente, retomando el pasaje de 1984 citado líneas arriba, establece los criterios desde los cuales se hace una interpretación del pasado y, con ello, apropiarse de un discurso desde el cuál es posible –o se pretende– construir el futuro. A luz del declive de la utopía soviética en 1992, la historia pertenece al bloque antagónico capitalista y liberal.

IV

Lo que en la década de los cincuenta del siglo XX pudo pensarse como el periodo de esplendor ideológico del comunismo soviético, para la década de los ochenta del mismo siglo lo fue para el liberalismo norteamericano. La metáfora, si es que luego de todo lo dicho se nos permite proponerla, consiste en el hecho de que la alteración de ciertas interpretaciones en los acontecimientos en la vida de la familia McFly condujo a un nuevo estado de cosas. La mediocridad de los padres de Marty McFly, cuya historia como familia comienza en 1955, hacia 1985 era endémica a todos sus descendientes. Pero, una breve revisión de su pasado; así como «doblepensar» el origen de esa mediocridad, llevó a Marty McFly a obtener una victoria sobre su propia memoria. Es decir, el resurgimiento del american way of life como modelo de sociedad ideológicamente dominante.

En algún lugar se dijo que la década de los ochenta fue la década perdida, sin embargo, en ese periodo de tiempo, ocurrió uno de los mayores cambios ideológicos en la historia moderna del ser humano. Aquellos que condujeron al supuesto fin de las utopías y al establecimiento de un pensamiento único, del cual, aún no hemos encontrado alternativas. Quizá, porque lo que anteriormente distinguíamos como propaganda, hoy en día, lo llamamos cine comercial o holiwudense y forma parte de nuestra cultura popular. Algo, que Antonio Gramsci, señalaría como hegemonía cultural.

Críticas, observaciones, comentarios y conspiraciones propagandísticas holiwudenses a: v4l3nc14@gmail.com

Publicado originalmente en Proyecto Diez, periodismo con memoria el miércoles 21 de octubre de 2015 [haz click en la imagen]
Publicado originalmente en Proyecto Diez, periodismo con memoria el miércoles 21 de octubre de 2015 [haz click en la imagen]
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