El sucinto proceso de abstracción

Una vez que hube comenzado la redacción del apartado teórico en mi investigación, esbocé —con mucha dificultad— en enunciados algunas ideas, después nada. Permanecí frente al monitor durante varios minutos, quizá una hora, más no logré expresar de ningún modo, las ideas y conceptos de los que me valgo para sustentar mi trabajo. Revisé mis notas, los comentarios escritos al margen en mis lecturas, incluso elaboré un esquema a partir del cual guiar mi argumento, nada de esto funcionó. El sentimiento de frustración pronto se hizo presente. Para atenuarlo, asimilo la experiencia y comparto, al lector de estas líneas, la reflexión que de ella he obtenido, ¿por qué es tan complicado el sucinto proceso de abstracción?

Se dice que toda teoría es una abstracción; abstraer conlleva separar por medio de una operación intelectual las cualidades de un objeto, para considerarlas aisladamente o para considerarlo en su pura esencia o noción. Al momento de comenzar a escribir, en el malogrado intento que arriba describo, contaba con ese desglose: las definiciones, las variables y ámbitos desde dónde se ha analizado nuestro objeto de estudio. Entonces, nuestro problema se encuentra en otra parte. El argumento teórico de toda investigación, da claridad sobre lo dicho, enuncia y define las partes, su origen o cualidades. En suma, define el rumbo y sentido del estudio.

Lo anterior es más fácil decirlo que hacerlo. Se dice que, entre más conozcamos lo que se ha investigado sobre nuestro tema de estudio, es posible abonar a su comprensión. Sin embargo, esto supone senderos distintos, ahí la deriva. Por una parte, un objeto o tema de estudio tiene y ocurre a distintos niveles, cada uno de ellos contiene en sí otros tantos, de los cuales, en función de la relevancia que les otorguemos, al final pueden llevarnos a responder planteamientos distintos a los que, de inicio, nos hemos propuesto. Conllevaría un proceso continuo de argumentos y contra-argumentos, en volver una y otra vez a reformular el planteamiento. Por otra parte, conocer lo más ampliamente posible la literatura sobre el tema y limitarse, de manera arbitraria, al uso de algunos enfoques o estándares analíticos, tampoco lleva a ningún sitio. Seguir este derrotero evidencia sólo desconocimiento o ignorancia, pese a que el autor, nosotros, sepamos de esta o aquella corriente, si éstas se encuentran ausentes de nuestros argumentos, el lector o la crítica especializada no son adivinos para saber qué o no sabemos. Concebir un argumento teórico, no atañe de manera exclusiva al grado de conocimiento poseído sobre nuestro tema; ello es la base, el quid radica en el compendioso trabajo de valoración. En presentar, de manera breve y clara, lo que abona a nuestro planteamiento; sin obviar (¿excluir? ¿ignorar?) nada. Es decir, escribir de manera sucinta.

29 de agosto de 2012.

Anuncios

Publicado por

Raúl Valencia Ruiz

Profesor de sociología en Universidad Iberoamericana León.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s