Uno más de los proyectos de tesis que le rechazaron a Elena Jordán

Casi veinte años tuvieron que pasar para que la Universidad de Guadalajara se reivindicara, y mostrara a Jalisco y al país, que es más que un grupo de porros armados, que es posible contar con una institución de educación superior pública, capaz, con cobertura y calidad académica; hoy, parece que los porros volvieron por sus fueros.

Taibo II, casi veinte años atrás, nos ofrece una visión peculiar de las universidades y sus fantasmas.

Hace algunos años, se decía que el perro que se encontraba tendido al sol frente a la puerta del edificio Carolino, sede central de la Universidad Autónoma de Puebla, traía un collar en el que se podía leer claramente, “célula Rosa Luxemburgo, al corriente de sus cotizaciones”. De no haber aceptado el collar, muy probablemente el perro habría tenido que ir a tomar el sol a otra parte.

Un conocido escritor mexicano relataba en la prensa (La Jornada, 16 de abril 1988 ) que él había leído a Engels en 1966 clandestinamente; con El papel del trabajo en la transformación del hombre en mono forrado con periódico, mientras que ahora se lo daban de texto en la secundaria a su hija. Y que esto le preocupaba. No porque el marxismo en nuestra sociedad hubiera adquirido derecho de circulación legal, sino porque se había convertido en algo que leer para pasar una materia.

Entre los alumnos de Ciencias Políticas de la UNAM es conocida la anécdota que cuenta cómo en las convocatorias a las grandes manifestaciones electricistas del 72, un militante se topó con la respuesta del profesor Veranza, que le decía que él no pensaba asistir, argumentando que alguien que había leído El Capital a los veintiún años y lo había estudiado concienzudamente, no podía ir a exponer su cabeza a los garrotazos de los granaderos. Por cierto que el profesor Veranza se lesionó el cráneo meses más tarde, al caerse mientras estaba pedo, a la puerta del bar Kukú.

En la Facultad de Comercio de la Universidad Autónoma de Sinaloa hay dos cursos de marxismo que llevan los nombres de “materialismo histórico uno y dos”, un curso de filosofía marxista, dos cursos de historia social, un curso de “problemas nacionales”, y dos cursos de economía política marxista. Sin embargo, una encuesta realizada por Liberato Terán en 1984 (UAS, “Comportamientos políticos comparativos de los egresados. Una muestra”.) señala que los egresados de la escuela al incorporarse a la vida profesional siguen exactamente las mismas pautas y comportamientos políticos promedio que seguían en 1972, antes de que se implantaran esas materias. Es más, en palabras del propio Terán, “éstos cabrones cada vez son más reaccionarios”.

Anécdotas como éstas llenarían doscientas páginas, y son solamente un botón de muestra de un fenómeno ampliamente extendido en el país, la aparición de un marxismo universitario, de corte primitivista, que se ha funcionalizado en la sociedad académica mexicana y que se encuentra ligado a mecanismos de promoción laboral, ascenso social en la pirámide universitaria, calificación formal que permite pasar una materia, deprimente obligación del estudiante.

La pretensión de esta investigación es realizar una muestra específica de este anecdotario y organizarlo, respondiendo a la extendida y habitual pregunta del “¿para qué?”. A través de una investigación exhaustiva, se pretende analizar la presencia de este marxismo de cocina retórica y ver sus funciones en varios planos, a saber:

El manejo de la filosofía marxista en la despiadada guerra académica mexicana. ¿Si has leído a Althuser qué tantas posibilidades tienes de ser jefe de departamento? ¿Si citas frecuentemente a Lukács, y publicas un artículo incompresible en una revista de la facultad, cuántos puntos escalafonarios obtienes y qué tantos pesos al mes significan en tu salario? ¿Qué posibilidades extras de integración en el PRI, en un cargo de mediano nivel, te concede el haber tomado cinco cursos sobre El Capital en la ENEP Acatlán?

Por un camino como éste, conocido por los retóricos como de “reducción a simple realidad”, se trataría de mostrar la funcionalidad real del marxismo neandertal y su hermano mayor el marxismo académico, conocido también como el marxbisnes. Algunas de las investigaciones sugeridas son las siguientes:

a) ¿Cuántas veces se repiten las palabras “adecuación”, “superestructura”, “sobredeterminación”, “alienación” y “ciencia” en el programa de “Introducción al pensamiento de Marx” que se da en la Escuela Nacional de Trabajo Social?

b) ¿Quién chingaos inventó y divulgó, y con qué insanas intenciones, el concepto “trabajo teórico”?

c) ¿Cuántos de los estudiantes de materialismo histórico uno y dos de la Escuela de Economía del IPN han llevado más de un kilo de frijoles a una huelga obrera en humilde acto solidario?

d) ¿Qué incidencia de casos de maltrato a menores (vulgarmente apaleamiento de hijos) se presenta entre los profesores de materialismo histórico, y si ésta es superior al común en el gremio docente de enseñanza superior?

e) ¿Cuántos agentes policiacos adscritos a la Secretaría de Gobernación, cuyo trabajo se haya hecho público, pasaron con calificaciones superiores a B el curso sobre apreciación política del pensamiento de Hegel que da la Facultad de Filosofía de la Universidad de Guadalajara?

f) ¿Qué incidencia existe entre los ganadores de la lotería o los pronósticos deportivos y los que han llevado en el CCH materialismo dialéctico?

La primera fase de la investigación llevaría a completar un centenar de preguntas tipo, similares a las anteriormente enunciadas y, a través de una investigación directa y encuestas grupales, obtener respuestas.

Elena Jordán

Copilco, septiembre 88

PD. Conociendo los anteriores resultados de mis propuestas de tesis, la firmante suplica al hh tribunal que en caso de rechazar ésta, no se tome más de una semana y no dos meses como en el caso anterior. Gracias de antemano.

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Publicado por

Raúl Valencia Ruiz

Profesor de sociología en Universidad Iberoamericana León.

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