Octavio Paz

Reproducimos a continuación una importante crítica del editor, catedrático e investigador Manuel López Gallo al trabajo, a una afirmación que sobre Octavio Paz expresa Enrique Krauze, el principal heredero del pensamiento político del poeta. La cita es tomada del libro Las grandes mentiras de Krauze en su tercera edición.

 

 

Krauze: Al conocer la noticia de la masacre de Tlatelolco, el poeta Octavio Paz, entonces embajador en la India, renunció a su puesto: «no estoy de acuerdo en lo absoluto –escribió a Carrillo Flores- con los métodos empleados para resolver [en realidad: reprimir] las demandas y problemas que ha planteado nuestra juventud.» En noviembre de aquel año, Paz concedió una entrevista a Le Monde en donde sostenía que el gobierno mexicano había cometido un acto de «terrorismo de Estado» y daba su visión de los hechos: «No es causal que los jóvenes mexicanos hayan caído en la antigua plaza de Tlatelolco: ahí precisamente se encontraba el templo azteca (teocalli), donde se hacían sacrificios humanos… el asesinato de los estudiantes fue un sacrificio ritual… se trataba de aterrorizar a la población, usando los mismos métodos de sacrificios humanos de los aztecas…»

 

Manuel López Gallo: Aquí el poeta incurre en una ironía involuntaria, muy fuera de lugar debido a los sangrientos acontecimientos deleznables por todos motivos: ¿se imagina usted a los aztecas disparando metralletas y prendiendo una bengala desde un helicóptero? ¿o a los soldados y al batallón Olimpia echando mano a sus pedernales como queriendo pelear? Sin embargo hay algo en donde el vate sale bastante más mal parado: a unos días de dejar la presidencia Díaz Ordaz, fue entrevistado el sábado 18 de noviembre de 1970, por el doctor Ernesto Sodi Pallares en el canal 2, a las 17:50 horas. La entrevista se publicó íntegra en todos los diarios importantes de la ciudad. Tomamos la versión del Excelsior:

 

Pregunta: ¿Qué opina usted, señor Presidente del libro escrito por Octavio Paz y que trata sobre los consabidos sucesos de Tlatelolco?

 

Respuesta: Pues oiga usted, no lo conozco, honradamente. Si no me equivoco, en la época de lo que usted llama «consabidos sucesos de Tlatelolco» el señor don Octavio Paz era nuestro embajador en la India.

 

Pregunta: ¡Ah! ¿Entonces fue cuando renunció?

 

Respuesta: ¿Qué cree usted que va a renunciar? Mire usted muy cómodamente pidió que se le pusiera en disponibilidad, es decir, acudió al expediente burocrático de asegurar la «chamba». Pero claramente está con licencia indefinida. Eso es todo.

 

Una declaración tan contundente, tan definitiva, no creo que Gustavo Díaz Ordaz la haya lanzado sin tener los pelos de la burra en la mano. No era su estilo. En cualquier forma, la acusación presidencial, nunca fue rechazada por el poeta y premio Nobel de literatura, don Octavio Paz. Incluso pudo esperar menos de dos semanas para que no lo alcanzara la famosa y dura mano de Gustavo. Ni modo, la actitud de don Octavio me recuerda: «el que calla, otorga»

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Publicado por

Raúl Valencia Ruiz

Profesor de sociología en Universidad Iberoamericana León.

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