Cuando los muertos hablan (homenaje a Manuel Vázquez Montalbán)

Raúl Valencia Ruiz

Más o menos, un homenaje debe versar sobre lo bueno y trabajador que “era” quien es objeto de uno; sin embargo, el punto se acentúa en el “era”, ya que lamentablemente en la mayoría de los casos, un personaje es engrandecido una vez que ha dejado de estar entre nosotros para convertirse en mito o héroe, sin habérsele preguntado siquiera alguna vez si desearía convertirse en icono de las juventudes o modelo de trabajo y constancia. Este es uno de esos homenajes póstumos a quien fuera en vida Manuel Vázquez Montalbán, catalán de nacimiento, pero de esos que después se convierten en ciudadanos del mundo.

Entre sus múltiples publicaciones que suman más de cien, Marcos: el señor de los espejos, fue la obra que me dio la oportunidad de conocer a tan noble personaje cuando éste lo presentaba en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, acompañado de Paco Ignacio Taibo II. ¿Por qué un homenaje ahora? Siendo que falleció hace poco más de un año en el aun lejano mes de octubre en el exótico Bangkok, ¿Por qué a él?

Varias ocasiones visitó nuestro país y en una de ellas lo hizo para entrevistarse con el Subcomandante Insurgente Marcos, cuyo resultado fue el libro que arriba menciono. En una de esas visitas y entrevistado por el diario la Jornada, Montalbán opinaba que la poética del neocapitalismo, es la novela policíaca. Entendido por neocapitalismo no el que ahora avanza, sino el puro y duro, el que estalla en Estados Unidos en los años 20 y es un ensayo general de lo que será el sistema productivo.

”Eso genera una sociedad cargada de tensiones, de relación entre política y delito, de doble moral. La poética de la novela negra describe todo eso. A medida que las otras sociedades se han ido pareciendo a ésa es que se hace verosímil la lógica y el discurso de la novela negra. Es una poética adecuadísima para describir los conflictos sociales de cada época. Por eso hay toda una tendencia, incluso trotskista, de narradores inspirados por Mandel, quien llegó a escribir un libro en el cual sostiene que la única novela legítima y ética de nuestro tiempo es la policíaca.”

El antagonismo de lo que es bueno frente a lo que es malo, no es exclusivo del mundo literariodonde se desarrolla la novela negra policíaca; tal como lo dice nuestro homenajeado, el sistema económico y político bajo el cual normamos nuestra vida como nación, crea tensiones a todos los niveles: institucionales, productivos, educativos, de grupos e incluso de individuos.Acaso, ¿no es novelesco el asesinato de seis custodios del penal federal en Matamoros Tamaulipas como contestación del narco a los operativos y medidas tomadas por el gobierno federal en el penal de la Palma? Qué el presidente de la república suspenda una gira de trabajo por el norte del país y su secretario de gobernación explique que no es por miedo a ir para allá. Lamentablemente, en México la realidad supera a la ficción, tal vez por ello Montalbán fijo su atención sobre lo que en nuestro país acontece y a mi me gusta escribirle un homenaje ahora que no es aniversario de su muerte, ahora que no es su natalicio y hacerlo sobre el trabajo que nos lego y la novela que en México se desarrolla.

No es secreto para nadie la simpatía de Vázquez Montalbán por el movimiento indígena denominado Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), basta con leer sus columnas, artículos y libros para saberlo; en la carta que dirige el Sub Marcos a la viuda y al hijo del escritor “Doña Ana y Don Daniel”, se menciona la intención de escribir una novela a ratos en las montañas del sureste mexicano y otros en las Ramblas catalanas; esto ya no pudo ser. Sin embargo, el creador del heredero del investigador Pepe Carvalho, Paco Ignacio Taibo II, ha resucitado al detective independiente Héctor Belascoarán Shayne para elaborar una compleja investigación. Por su parte, el enmascarado del sur ha elegido al finado Elías Contreras comisión de investigación (y zapatista muerto el 1 de enero del 94), para buscar… al mal y al malo. Ahí lo ves si también le entras o según cómo es tu pensamiento.

Le entro– Le entramos por que a no ser por la genialidad del relato de Taibo y el espíritu crítico de Montalbán presente en la novela, ésta carece de originalidad y recursos literarios que ofenden nomás de pensar relacionarlos con uno y otro. Le entramos por que la novela más que eso, es una clave, una nueva declaración de la selva lacandona, un mensaje que los rebeldes comunican a todo el que quiera oír, o en este caso leer.

De los miles de interlocutores a los que la novela busca llegar, aparece uno al cual parece explícitamente dirigida “al mas hijo de la chingada de todos los hijos de la chingada.” Salvador Morales Garibay alias Daniel, comandante Daniel, quien fuera la segunda persona en importancia en el EZLN hasta octubre de 1993, aportó a finales de 1994, los datos suficientes que permitieron identificar la identidad de los 40 principales líderes del EZLN, a cambio de tres mil dólares y un grado de capitán en la Secretaría de la Defensa Nacional, cuando existía un descontrol en las actividades de inteligencia de la PGR, Sedena y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Estos datos son señalados en un análisis sobre el movimiento zapatista elaborado por el Cisen, titulado “Análisis Político-Policiaco-Militar del EZLN, Salvador Morales Garibay, Comandante Daniel, El Gran Delator”.

En el documento en mención, se describen las contribuciones que esta persona realizó a los cuerpos de seguridad nacional del país, así como su separación del movimiento guerrillero y su inserción como capitán en las fuerzas armadas del país donde actualmente realiza labores de inteligencia.

¿Cuántos de los delitos y crímenes que se resuelven en México, serán producto de investigaciones serias y bien fundamentadas y no de señalamientos injustos y dolosos? Tal vez muy pocos o quizá ninguno, ya que las cárceles en nuestro país están llenas de gente que aun no tiene sentencia o de criminales de altura que gobiernan desde ellas. En la mayoría de los casos las delaciones son los únicos medios para solucionar crímenes, hechos que llevan a nuevos actos criminales cuando les cobran la factura a los “chivatones.” De ahí, el “gran servicio” que Morales prestó al estado mexicano, salvándolo del ridículo en sus servicios de inteligencia: proporcionar la identidad de Marcos.

Si, don Manuel tenía razón, la novela policiaca da cuenta perfectamente de lo que pasa en el mundo real, de una sociedad campesina empobrecida, de una casi extinta clase media, de un gobierno que vigila y castiga a sus detractores: la Realidad, Chiapas; Atenco, Edo. de México; altermundistas en Guadalajara; familias en San Nicolás y San Gaspar, delegaciones de Jalostotitlán en los Altos de Jalisco.En todos estos lugares observadores furtivos toman notas, capturan consignas, retratan líderes, relatan sus descubrimientos a auditorios reducidos de policías o militares interesados en la “seguridad nacional.” Intrigas, mentiras, senadores que demandan al estado que representan para beneficiar a quien les paga, hermanos de expresidentes, muertos o en la cárcel, sobornos multimillonarios, es lo que encontramos en varias capas del Estado mexicano. ¡Tal como en la novela! Sin embargo, el “interés nacional” debe imponerse sobre el interés particular, por esowall mart a Tenochtitlán, nuevo aeropuerto para el DF, terrenos que eran “propiedad de la nación” para construir resorts para turistas que los pueden pagar, agua a una ciudad irracionalmente sedienta. No cabe duda: “Cuando la vida se torna profundamente incoherente, llega la novela a repararla.”

Tal vez por todo esto, es que los muertos hablan. Le hablaban al hijo de Pedro Páramo en la abandonada Comala, aclarando el pasado de su madre y la tragedia de su padre; el difuntito Anacleto no dejaba en paz a don Timoteo Limón en “Al filo del agua.” Ahora, lo hacen con nosotros un zapatista de apellido Contreras, un detective independiente de apellido impronunciable (Belascoarán), y además cojo, muerto después de una saga de nueve novelas, para aclararnos y hablarnos de crímenes que pasaron hace treinta años vinculados a los que hoy se cometen y todo ¿por que? Por dinero y poder claro.

Manuel Vázquez Montalbán, simpatizó siempre de causas justas, crítico del franquismo del que recibió años en la cárcel, escritor prolífico donde a mi gusto, sobresale “el estrangulador.” Vio en la literatura (al igual que muchos otros), la oportunidad de hacer critica y proponer soluciones, señalar los vicios de los líderes y evidenciar los abusos de los regímenes, creo no hay mejor homenaje que leer su obra y sobre la novela que en México se desarrolla, actuar sobre las consecuencias a las que nos lleva.

r4ul@sociologist.com

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Publicado por

Raúl Valencia Ruiz

Profesor de sociología en Universidad Iberoamericana León.

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