Tome un respiro, suspenda momentáneamente las actividades que cotidianamente realiza y observe. Dese un momento, relájese, dedique algo de su tiempo a contemplar los objetos que le rodean, los productos que consume, los programas televisivos que le entretienen, las estaciones radiofónicas que escucha, este blog que usted lee. ¿Qué ve? Dedique su atención a las texturas, los colores, las formas, los sonidos, las palabras, los diálogos. Hágalo una, dos, tres, las veces necesarias; ¿nota algo?